viernes, 13 de noviembre de 2015

CRÓNICAS ANDROMEDANAS

Tarde de toros.

Por Manuel Miguel Queen

Llegue muy temprano a la Picota, a las 17:35, con intención de montar el telescopio, y así con la luz del día poder montar los cables del portátil y de la CCD al telescopio.

Nada más entrar en el carril me encontré en el centro del mismo, un toro que asombrado como yo, no se inmutaba en moverse. Cuando se apartó un poco, retrocedí hacia la entrada y trate de contactar con Carlos para avisarlo, como no me fue posible contactar, le envié un Whatsapp advirtiéndole. Seguidamente llamé a Carmelo para que me aconsejara que hacer y Carmelo con el aplomo de un "Seneca" me tranquilizo comentándome; "Tranquilo, ya vendrá el dueño y los encerrará". El resto de la manada se encontraba ocupando nuestro lugar habitual de observación.

En la entrada, esperé la llegada de más compañeros y organizarnos para meter los coches hacia la antigua ubicación del hotel  rural de la Picota sin bloquear el carril con los vehículos. Pedí a Luis Viana y  a Fco Javier que se adelantaran e informarán  primero si era factible avanzar hasta ese punto de observación, confirmándome Luis que podíamos. Así pues, en la explanada de la cerca de entrada metimos algunos de los coches de manera que pudiéramos dar la vuelta a los vehículos para que quedaran en el carril apuntando hacia la salida.

Más tarde llegaron Antonio Conde y Alfred, que encontraron un hueco anexo para poner sus telescopios dejando sus coches en la explanada y dejando un  hueco para que más tarde Carlos y Domingo tuvieran el espacio suficiente  en la explanada tanto para sus coches como para sus telescopios.


Solucionado el problema tanto taurino como de espacio nos pusimos a la tarea de montaje, en mi caso, el tiempo perdido me imposibilitó de hacer fotos.

El viento no fue inconveniente para Domingo, que valientemente realizo sus fotos.

Puse el telescopio en forma de Tour viendo numerosas estrellas dobles, el doble cumulo de Perseo, recorriendo un buen número de Messier;  M2, M13, M15, M31, M32, M57, M42, M36, etc, cuando observaba a M37 y M38 Ana los denominó los "huevines del poni" perseguido por los cuernos de Tauro a Auriga, yo estaba describiendo a Paqui y María del Mar y sus hijas la constelación de Auriga que me parecía un caballito de feria y todas convinieron en que era mejor la descripción de "Poni" dada por Ana y que con los prismáticos de María del Mar se podían ver las dos nubecillas de los "huevines".  Al explicarles a las niñas lo que era una Auriga Romana y que de Auriga se identificaba bien el caballo degradado a Poni, hubo bromas sobre el carro que no se veía claro... ¡Nos lo robaron!,  decían Paqui, María del Mar y Ana a Paula y Estrella, ...como en la canción de Manolo Escobar.

Al  llegar a M13, Hercules se encontraba en el horizonte y la figura de la constelación parecía un gigante que reposaba su cabeza en los coches y su espalda en la sombra del árbol que había al lado, con una pierna doblada, su rodilla una estrella brillante en el horizonte ilustró a las niñas de María del Mar la forma de la constelación donde ellas vieron en mi telescopio la forma de araña del cumulo M13, las patitas de la araña eran las hiladas de estrellas del cumulo globular

La noche era tan transparente que en el trapecio pudimos ver claramente 6 estrellas, muchas veces 7, y en alguna ocasión 8.

Dejo en el tintero muchas anécdotas ocurridas durante esa noche, pero no puedo dejar una sin mencionar, cuando nos quedamos al final, Carlos, Antonio Conde y yo nos enfrascamos cada uno en nuestras observaciones y como mi desafío de fotografiar Sirio A-B no lo había podido realizar, lo intenté en visual: conseguí atisbar a Sirio B usando una cartulina recortada en forma de medio circulo colocada en un portafiltros que ocultaba a Sirio en magnitud -1 y que podía rotarla para buscar su compañero en magnitud próxima a 9, evitando el deslumbramiento.

Como no  me quedaba seguro de haberlo logrado, pedí a Carlos que mirara él. Previamente había rotado la cartulina en la posición opuesta a la que yo lo había localizado, y no le dije nada. Cuando Carlos me dijo que lo veía, me pidió que mirara de nuevo yo, miré y exclamé con gran alegría "Carlos has rotado 180º la máscara de deslumbramiento y la has colocado en la misma orientación donde yo lo había visto antes"; Carlos, como buen antiguo alumno del que os escribe, me amonestó en broma diciéndome: "¡¡Vaya!! Has vuelto a evaluarme". Me disculpé bromeando: "Ya sabes, Carlos, como en los viejos tiempos. Claro que sí. Has sido evaluado por deformación profesional de tu profesor".

Como con la máscara se veían en las proximidades de Sirio muchas más estrellas, comparé con el ocular de 6 mm la distancia de separación que mostraba Sirio B con Sirio, con la que muestra la estrella doble Polaris, confirmando la hazaña de haber desdoblado Sirio.

Intentaré en las próximas salidas, si Tauro no me lo vuelve a impedir, el montar la parafernalia de cables para lograr fotografiar a; Neptuno, Tritón y  Urano.


Hasta la próxima.

1 comentario:

Martin Hoffmann dijo...

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